De la higiene 

El artista suele ser más atribulado y taciturno que dicharachero y burlón. Le quitan el sueño algunos misterios, lo aquejan penas dispares. Le desazonan las terribles insidias de los pequeños detalles, le preocupan las consecuencias insospechadas de los actos banales. Un día son las carbonillas que se parten, otro los pinceles que se quedan tiesos… …

De lo verde de la tela en blanco

Jerry Seinfeld asegura que pasada la medianoche los anuncios de la televisión se tornan infalibles. Es entonces cuando reconocemos la practicidad, por ejemplo, de un cuchillo que corte zapatos. En mi caso, a esa misma hora y quién sabe si bajo el mismo influjo, suelo convencerme de que el trabajo que estoy pergeniando será rutilante. …

De los ayudantes

En ocasiones pareciera que la obra exige para su correcta concreción facetas insospechadas de uno mismo. Aparece entonces un Yo carpintero, otro ingeniero y así… Al tópico manido del cara y cruz de la personalidad habría que contraponerle la sospechada verdad, acaso más atinada, de nuestra naturaleza multifacética. No conozco a nadie que vaya por …

De algunos materiales

La carbonilla es una herramienta tan elemental y tan rústica que casi no es una herramienta. En realidad no es mucho más compleja que un palo, y para mí la inventó aquel mono que todos tenemos por ancestro, ese que apenas andaba erguido y que aún asoma en lugares insospechados, como boletas electorales. Aquel antropoide …

De los desengaños 

Al pintor figurativo le gustan las cosas tangibles: lo que pesa, huele y tiene sabor, como diría Umbral. Eso me repito al empezar un trabajo, no sea cosa me salga torcido el muy taimado. Creo que es Antonio Saura quien confiesa necesitar el anclaje figurativo para construir sus obras plásticas. Yo necesito el ancla, el …

De los viajes

 Todos saben que pintar es una labor ardua, titánica, una tarea ciclópea, un emprendimiento quijotesco reservado a unos pocos valientes. La tela en blanco obnubila y acobarda, marchita a los mejores y trunca a los más aptos. Para mí, está a medio camino entre la repostería y la arquitectura, o sea que, dependiendo de nuestro …

De las cartas de intención 

No hay caso, con los años nos ponemos reflexivos. Atrás quedan el atropello y el frenesí. Cada vez nos tomamos más tiempo para meditar las cosas -y ahora las cosas nos atropellan a nosotros. En realidad desde que era chiquito el asunto venía mal barajado.  Ya entonces quería ser artista. Claro que mi padre no …