De los retratos 

A todo artista figurativo tarde o temprano le encargan un retrato. A mí me gustan los retratos. Son complicados. Cuando no me salen, pienso en Velázquez. Según Ortega, todo lo que hacía Velázquez eran retratos; incluso sus bodegones. Yo no sé si es para tanto, pero los retratos le salían la mar de bien. Y …

De los desengaños 

Al pintor figurativo le gustan las cosas tangibles: lo que pesa, huele y tiene sabor, como diría Umbral. Eso me repito al empezar un trabajo, no sea cosa me salga torcido el muy taimado. Creo que es Antonio Saura quien confiesa necesitar el anclaje figurativo para construir sus obras plásticas. Yo necesito el ancla, el …

De los viajes

 Todos saben que pintar es una labor ardua, titánica, una tarea ciclópea, un emprendimiento quijotesco reservado a unos pocos valientes. La tela en blanco obnubila y acobarda, marchita a los mejores y trunca a los más aptos. Para mí, está a medio camino entre la repostería y la arquitectura, o sea que, dependiendo de nuestro …

De las cartas de intención 

No hay caso, con los años nos ponemos reflexivos. Atrás quedan el atropello y el frenesí. Cada vez nos tomamos más tiempo para meditar las cosas -y ahora las cosas nos atropellan a nosotros. En realidad desde que era chiquito el asunto venía mal barajado.  Ya entonces quería ser artista. Claro que mi padre no …